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Mi visita al club pedestal de Londres

Recientemente he podido disfrutar una vez mas, de las maravillas que Londres ofrece a los amantes del BDSM acompañada de mi amiga Mistress Titanya.
La escena londinense destaca, por su variedad y calidad. Se percibe la abierta afición del público y se confirma la veteranía y solvencia de los organizadores. Hay que reconocer su alto nivel tanto en eventos, clubs, tiendas y gabinetes profesionales.
Si en mi anterior viaje a la capital inglesa disfruté de la gran feria de Skin Two y la impresionante fiesta anual de Ruber Ball, en esta ocasión busque una reunión más íntima y personal.
Club Pedestal se destaca por ser un lugar exclusivo y misterioso, en el que la mayor privacidad hace que la gente se comporte de una forma más natural y libre. Seguramente no tiene la espectacularidad decorativa y la fantasía de vestuario de las macro fiestas BDSM europeas, pero a cambio la gente puede comunicarse mejor, jugar con más soltura y en general, divertirse sin prejuicios y sin sentirse observado.
Los instrumentos de tortura están al alcance de todos los participantes – en las grandes fiestas, casi hay que hacer cola para dar unos azotes!! y hay un elevado nivel de castigo. Pero lo que mas me gusta, es que es un club absolutamente definido en su tendencia: el FEMDOM. Allí será difícil encontrar un amo, o una pareja que practique sexo “vainilla” o convencional, o esclavos molestos babeantes.
Es un reino para las Amas, solo las mujeres castigan, y los hombres son todos sumisos y masoquistas. Por supuesto, también hay esclavas, parejas muy jóvenes de Ama/sumisa, y muchas sumisas/travesti (mi esclava nicole, que me asistía en la ocasión, no fue capaz de contar cuantas...), la mayoría con su Ama. Disfruté viendo las celdas con alfombras humanas – hechas con hombres, naturalmente- en las que las Dominas les pisoteaban entretenidas en sus conversaciones. Butacas especiales para descanso, en las que solo con sentarse, de forma automática aparecía un esclavo masajeador que hacía su tarea sin esperar nada a cambio. Cuando me apeteció, castigué cómodamente a mi esclava, y nos retiramos no demasiado tarde. En definitiva, un lugar para el placer femenino y el servicio abnegado del hombre, muy de mi gusto, la verdad.
Completamos nuestra estancia al siguiente día con un recorrido por los famosos centros londinenses especializados: disfrutamos de la espectacularidad de Fetteres, la sofisticación de Harlot, y la seductora nueva colección de Breatheless, - regentado con distinción por mi querida Dolenta-, por citar algunos de los que visitamos. Pero descubrimos otros, menos conocidos aunque igualmente interesantes que nos enseñó Mistress Titanya, (siempre al tanto de las novedades) rematando la jornada con un agradable paseo por la zona donde nos alojábamos, cerca de la antigua e inolvidable estación de St. Pancras.
He regresado, con la sensación de que no tardaré en volver, porque Londres es para quien disfrute de la elegancia y la crueldad, una fuente de inspiración constante.
Mistress Natalie

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